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lunes, 29 de junio de 2015

Paradiso: Lo peor de la evolución

Evidentemente si no fuese por la imparable evolución tecnológica en la que vivimos, no estaríais leyendo esto ahora mismo, pero al igual que tiene multitud de cosas positivas e imprescindibles, esos adelantos (y a veces atrasos) conllevan irremediablemente algunos efectos y daños colaterales, uno de ellos, como todos sabemos lo sufren las salas de cine, pero más aún salas como Paradiso, la última sala X de Madrid, que nos abría sus puertas en este interesante documental de Omar A. Razzak, para mostrarnos como sobrevive a pesar de todo

Sobrevive por una clientela tan fiel como ¨peculiar¨ y especialmente por la peremne ilusión de su gerente, Rafael, que contagia un positivismo que debería estar presente en cada uno de nosotros

El documental es muy pausado, pero así se deja empapar del ambiente y del aire que se respira en esa sala, donde a fin de cuentas el porno es lo menos importante, pues la amistad, camaradería , soledad y amor al cine , son lo que más presente estará durante algo más de una hora

No se complica demasiado con filigranas técnicas, como creo que debe ser un documental así, pero sí que cuenta con una fotografía muy cuidada y detallista

Un documental muy peculiar y entretenido

Nota pelicacómetro: 6´5/10



Título original
Paradiso
Año
2013
Duración
70 min.
País
 España
Director
Omar A. Razzak
Guión
Omar A. Razzak, Daniel Remón
Fotografía
Mikel Sáenz de Santamaría
Reparto
Documentary, Rafael Sánchez, Luisa Martínez, Juan Manuel Hidalgo, Julián Valbuena
Productora
Tourmalet Films
Género
Documental | Documental sobre cine
Sinopsis
El cine Duque de Alba es la última sala “X” que queda a día de hoy en Madrid. Rafael, el proyeccionista, trabaja a diario para hacer del local un sitio más agradable: pinta a mano los carteles que anuncian las películas, coloca flores y plantas en el exterior, acondiciona la entrada… A pesar de que la mayor parte de la pornografía se consume a través de internet, el cine se mantiene gracias a una clientela fija. Y es que el Duque de Alba es, más que una sala X, un asilo, un refugio. Ahora, sin embargo, Rafael debe enfrentarse a un problema: Luisa, la taquillera con la que ha trabajado codo con codo desde hace treinta años, la única que le ayuda en su empeño por hacer del cine un lugar mejor, está a punto de jubilarse.

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