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martes, 17 de febrero de 2015

Los placeres ocultos: otra meritoria obra

Poco a poco sigo descubriendo películas de éste peculiar director que nunca dejaba indiferente al espectador, aunque cada vez me cuesta más hacerme con muchas de ellas, en este caso le ha tocado el turno a esta película que de manera valiente , como siempre en su director, aborda el tema de la homosexualidad de una forma en la que a día de hoy resultaría imposible

Con un guión bastante acertado un estupendo desarrollo y unas grandes interpretaciones encabezadas de nuevo por Simon Andreu, iremos disfrutando de una película incómoda ,sucia y que merece la pena, pues consigue mantener la expectación durante todo su metraje

Evidentemente también hay cosas malas ,especialmente en el apartado técnico ,donde el director jamás consiguió destacar, ya que hay problemas de montaje ,de encuadres, de iluminación ,especialmente en el lago, donde vemos como los reflectores pierden a sus personajes constantemente

Podemos ver una pequeña y agradable aparición del gran Antonio Gamero ,así como de Queta Claver

Su atropellado final empaña un poco el buen sabor de boca que había venido dejando toda la película,  pero como he dicho es una película que merece la pena descubrir

Nota pelicacómetro: 6/10

 vídeo 

Los placeres ocultos
Año 1977 Duración98 min.
País España
Director Eloy de la Iglesia
Guión Eloy de la Iglesia, Rafael Sánchez Campoy, Gonzalo Goicoechea
Música Carmelo A. Bernaola
Fotografía Carlos Suárez
Reparto Simón AndreuCharo LópezBeatriz RossatGermán CobosAntonio CorenciaÁngel PardoAntonio IranzoAntonio Gamero
Productora Alborada P.C.
Género Drama | HomosexualidadCine quinquiCelos
Sinopsis : Eduardo, un importante ejecutivo, se enamora de Miguel, un atractivo joven de los barrios bajos. Turbios personajes como Rosa, una mujer casada que engaña a su marido con los chicos del barrio, las prostitutas, los chulos, los navajeros, los chantajistas serán determinantes en el destino de los protagonistas. 

Pelicacómetro, cinefagia pura y dura


Pelicacómetro, cinefagia pura y dura

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